jueves, 28 de enero de 2016

ESE VIENTO

Hoy amanecimos con mucho viento. Un "aironazo", dirían las abuelas. No es ese viento travieso que levanta las faldas a las quinceañeras o hace volar graciosamente la corbata de los hombres. 

Es aquel doloroso que tira a las aves de sus nidos, rompe las ramas de los árboles y hace que las poetas de Jalisco se arrebujen en la cama bajo la manta. Es un viento que huele a tristeza, sabe al polvo de los muertos, se escucha como una canción de cuna cantada a un niño que jamás nació. Un viento que duele en la piel como el hambre y la pobreza. 

Es el "Vientooo" de Eraclio Zepeda.

miércoles, 27 de enero de 2016

TRES

Se en mi cuerpo, 
el dulce estado de la materia
que se funde en mis poros
lenta y suavemente.

Pierde mi mente
en la brevedad de tus ojos
y en el universo de tu sonrisa,
que contagia la mía
cada vez que la pienso.

Enamora mi alma,
en la misma forma en que te he soñado
desde el milenio aquel 

de la memoria colectiva.

Da a mi vida,
un motivo para no huir del mundo.

Quiéreme.

Hazme sentir
la gracia de los Dioses de lejana estirpe,
el cielo prometido.
La felicidad que perdí
en el infierno del Rey Santo.

lunes, 25 de enero de 2016

DÉCIMA INGOBERNABLE

Por tu ingobernable y perro amor... 

Sin ayuda de la musa, 
intento un texto crear 
con la frase no mamar: 
Me siento un poco confusa. 

Es chido hablar cual reclusa 
y gritar awebo y chale. 
¡Carajo! Bien que se vale. 

Es cool poder expresarse
o hasta la madre rayarse.
¡Está chingón cuando sale!

viernes, 22 de enero de 2016

NUESTRA NOCHE

En este momento duermes y descansas. Tu noche está por terminar y la mía está comenzando. El frío se mete por una pequeña rendija de mi pijama y, temblando, pienso si tengo un espacio en tus sueños. Si hay alguna posibilidad de entrar en tus días.

Y por unas pocas horas, comparto contigo la noche. Aunque no la cama.

miércoles, 20 de enero de 2016

ENVOLTURA

Esa sensualidad encapsulada
se te está fugando por los poros...

A las 3 de la mañana, me resigné. Había perdido el sueño. Recordé tus besos. Tus caricias. Y me hicieron dormir menos y soñar más. Así que busqué bajo la almohada la bolsita donde guardo tus obsequios y me senté a sacarlos de la envoltura: Primero una caricia lasciva, luego un beso apasionado. No quise usar más, para que no se me acabaran rápido. 

Fue así que en un beso tuyo, mis ojos recuperaron lo que les hacía falta de la noche.