jueves, 19 de abril de 2012

HERMANOS


Tengo una familia enorme. Llena de hermanos y hermanas que son mi diario enloquecer. Y es que me tocó en suerte ser la mayor de todos. Alina, la hermana que siempre debe poner el ejemplo de cordura y buen comportamiento. Pero permítanme decirles que eso fue aburrido. Porque en la secundaria siempre tuve que portarme bien, no hacer que los maestros me odiaran, ser educada, buena estudiante. Todo para que Alejandra, dos años menor que yo, fuera bien recibida y nadie le pusiera “peros” cuando le tocara entrar. Así que durante dos años fui el ejemplo perfecto de una ñoñota. Confieso con harta vergüenza que física, química y matemáticas nunca. Perdón. NUNCA fueron lo mío, lo mío, lo mío. Pero eso no importaba. La onda era que le echara ganas y que los maestros vieran que el hecho de recibir a mi hermana en la escuela era una buena idea. Y pues llegó el momento en que Alejandra hizo el examen de admisión para entrar a la secundaria y entró. Así que… ¡Prueba superada! Y resulta que mi hermanita querida no solo entró a una de las mejores secundarias de la zona, en donde yo tenía dos años de cantar orgullosamente el Himno a las Secundarias Técnicas, si no que se voló la reja… Literalmente y casi a diario. Y es que mientras yo iba ñoñamente tempranito todos los días a la “secu” porque la biblioteca se convirtió en mi segundo hogar, Alejandra siempre llegaba tarde a su primera clase y cómo cuando llegaba, la puerta ya estaba cerrada, pues se le hacía fácil meterse por un hueco en la reja por donde los demás niños se salían. Y ¿Qué decir del laboratorio de química? Se sentaba hasta atrás. Y con otra niña, hacían la travesura de poner idem a la ingenua Paty: Hasta las chanclas, hasta las manitas, hasta atrás. O sea, que las canijas escuinclas la emborracharon mínimo tres veces. ¡Aagghh! Y la verdad es que nadie se hubiera esperado que alguien que se comportara como ella, terminaría siendo la mejor madre del mundo. La mezcla perfecta entre la mami que recibe una vez por semana a los amigos de su hija en casa y les cocina, canta con ellos, es la amiga de todos y les da consejos, pero al mismo tiempo, ha logrado tener una hija de 10 absoluto. Que siempre a final de año tiene reconocimientos, participa en el coro de la escuela, participa en concursos de oratoria, matemáticas, declamación de poesía. Y lo mejor de todo es que mi querida hermanita no se quedó en el vicio. Aunque no se realmente cómo le haya ido en la vida a la pobrecita Paty.

Eso es en lo que respecta a Alejandra. Pero… ¿Y Enrique? Ay Dios. ¿Qué les puedo contar de él? La verdad, a sus 30 años es guapo. Muy guapo. Pero tiene un gran defecto. ¿Han escuchado la canción “El Aventurero”? Pues parece que se la escribieron especialmente. Es de los que tienen una novia. Tras otra, tras otra, tras otra. Y es que no es que no busque con la suficiente fuerza, pero al parecer, la que es la mujer perfecta hoy, mañana se convierte en la verdadera y única nuera de mamá: Porque a la mera hora, “Nuera” la buena para mi hermanito. Pero no crean que es un desgraciado que deja llorando a las ex novias. Y es que Kike tiene un corazón tan grande, cómo para donarle su quincena íntegra a una ex novia a la que le abrieron el auto y le robaron la bolsa con todo y tarjetas de crédito, chequera y dinero en efectivo. Obvio Enrique nunca le pidió ni pedirá que le pague ni nada por el estilo.

También está Martín el más pequeño de todos. Podría decirse que es un habitante distinguido de nerdopolis, aunque el dice que en realidad es geek. Yo no he terminado de entender exactamente qué significa, solamente se que es un niño que a sus 19 años ha vivido más cosas terribles que cualquiera de nosotros. Y le digo niño, no porque sea infantil, si no por su tierna edad, por su amorosa forma de comportarse, por su sencillez, porque todo lo que tenga que ver con tecnología, para el es un juego. Y vive la vida de ese modo: jugando siempre a pesar del dolor.

Y luego está Karla. La niña perfectamente odiosa. Porque no se contenta con ser hermosa. A sus 28 años es simpática, inteligente, súper sencilla y ocurrente. Y además baila, pinta y es tan locuaz, que una cabra del monte se declararía completamente sana a comparación de ella. Es el tipo de persona que hace todo por amor: Por amor al arte trabaja con un montón de niños por un sueldo de risa. Por amor a los gatos y porque no quiere que los sacrifiquen, tiene la horrorosa cantidad de 16. Que le han donado, regalado, prestado, encargado, etc. Y todavía quería llevarse a mi gato a su casa, solo porque mi gordo estaba en estado de desesperación y estrés porque me fui de vacaciones y me extrañaba. Y una nota al margen: A pesar de vivir como a media hora de mi casa, durante una semana fue y regresó solo para alimentar a mi bebé y regar mis plantas. Dos veces al día. Y con 8 meses y medio de embarazo. Si eso no es amor de hermana, no sé que lo será. ¡Su esposo es en verdad un hombre tan afortunado! A pesar de haber sido el precisamente quien tuvo que manejar el mismo trayecto de ida y vuelta durante toda esa semana.

Por eso, sigue hablar de Guillermo, también de 28 años. No sé en realidad cómo describirlo, pero creo que la frase sería “Intenso pero sereno luchador social por la defensa de los derechos de todos los que se dejen (y de los que no se dejen también)”. A veces es algo visceral, aceptémoslo. No se cómo es que no le ha dado un ataque serio de gastritis o colitis, pero creo que no lo intentaré averiguar. Solo les contaré que si él considera que algo es injusto, lo dice. Y lo mismo expone a un perfecto desconocido que no maneja su auto de un modo correcto y se cruza con él en la calle, que a un funcionario público que no está haciendo las cosas cómo debería. Y es tajante. Le caes bien o le caes mal. Obvio si le caes mal, aguas, eh? Pero si le caes bien, entonces quiere decir que no has de ser tan mala persona. Él fue el primero en publicar algo de lo que yo haya escrito. Y créanme que no lo hizo por ser mi hermano. Porque de haber visto que mis textos no merecían ser publicados, no lo habría hecho. Así de justo es Memo. Pero también tiene una dulzura especial. Es un niño enorme. Y espera con emoción a su primer hijo. Obvio no para cuidarlo y protegerlo, si no para enseñarlo a defender sus derechos a cómo de lugar. Y también para enseñarlo a jugar playstation, por qué no.

Esa es una pequeñísima parte de mi familia, pero faltan muchos más. De mis hermanos, solamente comparto genética con Alejandra y con Paola, un regalo de mi papá que conocí después de 26 años de existir en este planeta. Los demás son mis queridos hermanos con los que comparto la vida virtual que tengo aparte de la vida. Y agradezco el hecho de haberlos encontrado de entre los millones y millones de seres que a diario utilizan facebook para comunicarse. Benditas redes sociales que me han permitido hacer más grande mi familia.

2 comentarios:

El Escritor de Pacotilla dijo...

Bonita reseña tuya alina n_n

Eduardo Gomez P. dijo...

ALINA, TE QUIERO, TE QUIERO BASTANTE, SIEMPRE SERAS PARTE ESENCIAL DE MI VIDA, GRACIAS HERMANA MÍA, GRACIAS.